Después de soñar con un bistec que una vez despierto no podré morder.
Esta mañana es diferente. Es diferente, en primer lugar, por que amanecí bajo la atenta mirada de una de esas grises y panzonas palomas cuculí que asomaba su pico por una pequeña ventana de mi cuarto, aguaitando mis movimientos como si alguien se lo hubiera ordenado y estuviera lista para gritar “¡Aguas! ¡Se despertó el zángano!”; acoso que gané gratuitamente luego de que mi menor hermano, en un acto heroico y desmañado, bañara con una manguera a dos pichones que al igual que yo aún no adquieren la habilidad de volar, llevándonos a un punto sin retorno en las negociaciones territoriales y obligando a ambos bandos a declarar una guerra sin cuartel.
Es diferente, también, por que mi labio superior izquierdo amaneció más entumecido que el de un borracho con espasmos matutinos que despertó congelado en algún lugar de la avenida La Marina en el cruce con Universitaria, peculiar y altamente probable suma de desgracias con las que intento reflejar la pésima sensación de mi primer amanecer con brackets, mal llamados frenos, que lo único que han logrado frenar es mi voraz apetito y que me vienen alejando de mi máximo placer, la comida, desde aquel fatídico día en el que me extrajeron dos muelas del juicio en perfecto estado y no pude comer mi menú combinado en el chifa de por mi casa.
Pero, la principal diferencia esta mañana es que por primera vez en meses llevé mi taza de leche con Nesquik a la mesa de la PC en mi cuarto, y a pesar de que la derramé en el suelo y tuve que ir y venir mil veces para limpiar el charco marrón del piso que empezaba a animar a unas advenedizas hormigas, finalmente me senté a escribir.
PD: Al final nunca me tome la leche con Nesquik por que se enfrió con tanto trámite y me resultó más fácil servirme un vaso con yogurt.
El pobre es el rico, el rico es rey, el rey a la gloria, la gloria inmortal, ¡Resurrección! Vuelve a empezar.
Hace ya algún tiempo, digamos, unos 188 años atrás nada más, un 28 de Julio, un argentino -famoso y no pelucón-, rodeado de algunos criollos caradura, indígenas entusiasmados, limeños clasemedieros extasiados y políticos seudo-golpistas/alpinchistas/patriotas, le decían a un país infestado de españoles -y peruanos alienados que se juraban españoles- que, de ese momento en adelante, era libre.
Desde aquel día en la Plaza Mayor en que Don José de San Martín, el primer argentino que triunfó en el Perú -luego vinieron Oswaldo Catone, Laura Borlinni, Christian Suárez, etc-, proclamó la independencia, hasta hoy día en el que Supermercados Metro decidió llenar la pileta de Pisco –y sólo regalaban un vasito por cabeza, roños-, el Perú ha cambiado más que el partido aprista –que pasó de ser casi terrorista y de izquierda, a la élite de ultra derecha de hoy-, y la identidad nacional sigue siendo la paja de muchas personas, ¿Qué xuxa –la animadora brasilera- es el Perú?
Según José Carlos Mariategui, pensador –huevero-, literato, político, periodista, ensayista, socialista y gasfitero peruano; el Perú es una nación en construcción –como modelo armable de LEGO-, pero que, para mala suerte, se nos acabó el cemento, no hay ladrillos o piezas, se cayó un muro y mató a los obreros, lo abrimos bajo un recurso de amparo como la discoteca Utopía, ahorramos en las tuberías y el desagüe se personificó en lo que hoy llamamos clase política, etc. Para Manuel González Prada, ensayista, pensador anarquista –huevero negativo-, poeta peruano y pituco re-contra oligarca, el Perú es “un territorio poblado”, o sea, se zurró en la diversidad cultural, en las regiones geográficas, en las vicuñitas, en la papa, en todo; no somos más que un grupo de gente que “ups! nació aquí, de casuela”, y que hoy, bajo nuestro instinto de supervivencia, nos mantenemos vivos aquí.
En el año 1783, y gracias al conteo rápido de actas de nacimientos de las Iglesias –claro, todos “eran” católicos, ¿no te acuerdas de la santa inquisición?- los peruanos sumaban 1.076.997 habitantes, distribuidos de la siguiente manera: 609 mil indios, 244 mil mestizos o cholos, 136 mil blancos, 44 mil pardos, 40 mil esclavos negros y 3 mil otros –amarillos, verdes, azules, etc.-, Atte. el notario de la Tinka.
Ahora somos 28 millones de criters esparcidos en un territorio mutilado por varias guerras, que aunque las hayamos ganado, nos hicieron perder tierras. Nuestra moneda es el Nuevo Sol más conocido como Luca, y su hermana menor La China –S/0.50 céntimos de sol a la avenida, por favor-. Hay 20 millones de peruanos con celular y 10 millones de ellos alquilan línea en las esquinas – ¡llamada llamada! -.
Tenemos uno de los únicos ejércitos en el mundo que jamás aceptó una rendición –motivo por el cual, después de cada guerra la población masculina se reducía a niños no mayores de 5 años-, por lo que podemos decir que de hecho somos necios y tercos. Es peruano el narco que está en el VRAE procesando coca, como el que está en Lima, con sus patas, consumiéndola. Es peruana la señora que vende quesos en Vischongo como el pituco que se lo come con su choclo y dice “¡Asu, En Wong no son tan grandes los granos!”.
Perú es ese destino al cual siempre me emocionaré al llegar y sentir las ruedas del avión tocando la pista de aterrizaje, pensando dentro de mi “he vuelto a casa”. En Seúl, conversando con un funcionario del gobierno metropolitano de Tokyo durante un almuerzo, llegamos ambos a la conclusión de que la perfección requiere de la imperfección para ser perfecta, que nada se completa sin el caos y que los problemas son en gran medida las cosas que hacen más felices a los latinos que los asiáticos, somos felices en nuestro desorden.
Esta es nuestra patria, una porción de tierra que un grupo de criollos a punta de balazos compró para poder establecer un destino comercial libre de impuestos al Reino de España, donde los beneficios cayeran directamente sobre los bolsillos de poderosas familias que se afirmaron aquí y por quienes hoy somos una patria en construcción que se asemeja mucho a un territorio poblado, pero no hay nada, NADA en este mundo que me haga hinchar mas el pecho que ver mi bandera ondeando con el viento, recordándome a todos aquellos que murieron para que yo pueda estar aquí y hacerme llamar en el mundo, un ciudadano peruano.
Abro los ojos y miro a mi celular y son las 11:00am del viernes 1ero de Mayo, en Perú, las 9:00pm de jueves 30 de abril. Miro al costado y no está mi televisor ni mi ruma de ropa tirada, en su lugar hay un chino jateando; miro hacia el otro lado y no está mi enorme ventana ni el foco en el techo, hay un japonés roncando – a esas altas horas del día- y diciendo Konishiwa.
El japonés se llama Tatsuya y vive renegando de Japón, tanto así que existiendo una colonia japonesa el prefiere parar con nosotros. Por las mañanas suele putear a medio planeta por la existencia del sol y la obligación de levantarse e ir a estudiar, estudia ciencias politicas y normativa social, es aficionado a recoger muebles de la calle.
El otro chico es un chino llamado Xiang, estudiante de contabilidad y finanzas en la Ramin University of China. Cuando lo conoci era tranquilo y amaba la vida. Hoy después de dos meses a nuestro lado putea y carajea a su computadora cada vez que se cuelga y detesta al Starcraft pues dice que le quito la posibilidad de tener una enamorada en la universidad.
Después de dos meses viviendo aquí las cosas fluyen diariamente con más facilidad, por lo menos ya no me despierto a la mitad de la noche pensando que es hora de ir a almorzar -14 horas de diferencia-. Además, ya puedo entablar una conversación básica en coreano, lo que me permite realizar las operaciones más básicas: pedir comida, preguntar por una dirección y hablar groserías. Pero también, como en toda nación independiente como es este dormitorio internacional, la gente adapta el lenguaje al uso diario y acá hemos creado una extraña mezcla de coreano-inglés que llamamos Conglish con el cual nos comunicamos diariamente, por ejemplo “Oh i want to chayo” o “do you want to chibe gaio?” – chayo = dormir; chibe gaio = ir a casa-.
Extrañamente siento que he terminado como parte de la colonia china: voy a sus fiestas, viajo con ellos y hasta se toman el tiempo de enseñarme lo más básico en chino para poder comunicarme efectivamente, pero por alguna razón lo único que recuerdo ahorita son los insultos. Tan metido estoy en su cultura que hasta los europeos y americanos me razean como a un chino mas: “… but you chinsese people…”. El español solo lo uso cuando hablo con algún amigo en Perú por Skype o cuando estoy en Messenger, y hasta el momento solo he visto a dos peruanos más aparte de mi, ambos cocineros en un restaurante llamado Cuzco.
Definitivamente este mundo es al revés, y si algo tengo que decir que aprendí en estos dos meses es que, cuando regrese a Perú, seré maestro en usar palitos chinos –hace meses que no ve un tenedor-.
PD: A continuación un video de Música Pop Coreana para los que quieran enterarse cual es la moda aquí.
Durante las insufribles 12 horas en el avión que pase junto a una chica coreana que solo sabía decir “Hi” y “Thank you”, que miraba y miraba sus capítulos de Ugly Betty, Prison Break y Family Guy (todos con letritas en coreano que ocupaban la mitad de la pantalla), comí alrededor de 4 veces y no recuerdo cual era el desayuno, almuerzo o cena… solo sé que tuve una comida de más.
El primer pequeño shock fue al salir del avión, cuando caminando, me perdí de los otros extranjeros que viajaban en el avión y me encontré solo frente a un tren que tenía en la puerta un dibujito de una maleta, supuse bien que sería el baggage claim. Para colmo de males, justo un avión camión había aterrizado proveniente de China, con mil chinos adentro, los cuales se unieron a mi grupo y me volvieron loco por unos minutos al no entender nada y sentirme ligeramente perdido entre el coreano y el chino.
Luego de correr como quien estuvo perdido meses hacia el cartel de la Universidad de Korea, los chicos del programa me miraron y me preguntaron “¿Tú eres el Peruano?”, yo solo me reí, pues para ellos al parecer les parecía increíble el viaje de dos días y medio que me mandé para llegar a Corea.
Ya en los dormitorios universitarios, más de un coreano o coreano me quedaba mirando (piensen en esa sensación que uno tiene cuando siente que alguien lo está mirando, bueno, multiplíquenla por cinco veces más o menos). Llegué al que será mi dormitorio por los próximos 4 meses y para sorpresa mía, un compañero de cuarto es de China y el otro de Japón.
Por ahora solo he conversado con Huang Xiang de China. Le dije que para mi diferenciar entre Chino, Japonés y Coreano era imposible y me dijo: “Así como para mí es imposible diferenciar Español, Francés y Portugués”. Anoche tuvimos una larga conversación de aproximadamente dos horas sobre China y Perú que fue más que educativa. También conocí otro amigo chino llamado Wang Lei con quien fuimos a perdernos por las calles de Seúl, a el lo verán en el video del lado derecho.
Ahora debo ir a mi Orientation Day… un abrazo a todos!
I don’t speak French sir(La foto es de un lugar llamado Casa Loma, curiosamente, muchos canadienses no saben que son palabras del castellano y que le falta "en la" para que tenga algo mas de sentido)
¿Tengo cara de francés? Pues no se por qué motivo, desde el avión de Air Canadá en Lima la gente que me habla (incuso las aeromostras) me hablan en francés. Y claro, yo, solo sé decir “Thierry Henry, Zinedine Zidane, Champgnat jet a’ime, Trezeguet”.
Estoy sentado en el aeropuerto de Toronto esperando por el vuelo a Vancouver de aproximadamente 6 horas, para hacer escala y tomar, desde allí, un vuelo de 12 horas hasta Seúl-Corea. He traído mi plumón Faber Castell, mi MP3 repleto de cumbia (al aterrizar en Toronto estuve escuchando “El Gusano” de Papillon de Tarapoto)
El viaje hasta Toronto fue pesadísimo, sobretodo por la turbulenta noche que pasé con el cinturón abrochado, era tipo el camino de trocha desde Cajamarca a Bambamarca solo que sin ruedas, en el aire, en una cosa con alas y con muchos gringos canadienses alrededor hablándome en francés: “sir, a jugué de naranjé to drinké?”.
Para suerte mía, el día de ayer, el city tour fue privado, tan privado que incluso dimos vueltas por la zona roja (a pedido del guía). Al lado derecho encontrarán el video de mi pequeño tour. Estuvimos a -8° aprox.
Es probable que la próxima vez que me conecte sea desde Corea pues en Vancouver tendré que correr para encontrar el gate de mi otro vuelo (que estrés). Desde aquí, en tierras canadienses de Terrance & Philip, les mando un abrazo congelado.
2da parada: Vancouver-Canadá
PD: Traje mi bolsa de caramelos para el avión “ladies and gentlemen, excuse me for interrumpt your beautiful day and your sweet conversation, i’m a por kid from Peru who’s traveling to Corea…
… Uhm, creo que Corea del Sur está un poquito lejos.
En mi viaje a E.E.U.U., cuando pensé que tenía todo arreglado y milimétricamente estudiado, me topé con la cruel realidad al perderme en medio de las calles de Manhattan, con una maleta de cinco ruedas a la que le quedaban tres, y con un frio del carajo (olvidé sacar la casaca de mi maleta, temperatura - 0°). Para esta vez no he planificado nada, solo sé que alguien me esperará en Toronto para llevarme al hotel y que este es quizás el último día que habla castellano a tiempo completo en los próximos cuatro meses.
Corea del Sur me parece, aun hoy a horas de viajar, una ilusión. En mi mente Mordor y todos los escenarios del Señor de los Anillos son igual de reales que Seúl, y si me pagaran por cada vez que alguien me dice “Mieeerda! Corea!” ahorita tendría lo suficiente para cubrir mi viaje. Y es que los destinos más sencillos son E.E.U.U. y los países de Europa, ¿pero quién se va a Asia? En todo caso, si tú que estás leyendo no conoces a nadie que conozca Asia, en unos días más tendrás un amigo en oriente.
En esta ocasión, a un día de partir, me siento genial. Descubrí que tenía grandes amigos y encontré a muchos más, algunos se preguntan "¿por qué te vas a Corea si allá están en guerra?", otros alucinan con Corea del Norte y esperan que salte la frontera para darles algunas fotos de ese lugar. Por primera vez fui a comprar ropa y salí con un jean bonito, comí un lomo fino y tomé cerveza. Han sido la mejor despedida.
Algún compañero de la universidad un día me dijo: “Vroder, por todo el dinero que vale tu viaje te comprabas un carro”. Sinceramente, no creo que cuatro ruedas puedan llevarme más lejos que una idea. No creo que viajar a estudiar sea necesariamente una fuga de talentos, si tuviera una mejor condición y viviera en un país de primer mundo, igual andaría pensando en viajar.
Compré mi pasaje, elegí la ruta, los trasbordos y todo lo demás como quien dice “ah ya pues dame dos panes francés, un ciabatta y 3 de yema”. Ahora me esperan tres largos días de viaje hacia aquel destino final en el Gate F del aeropuerto internacional de Incheon - Corea del Sur.
1era parada, Toronto – Canadá.
Pd: Espero crear un blog especial para el viaje, por ahora mi mente anda algo atareada con salir del país.
Después de acatar la orden de detención y encarcelamiento contra Magaly Medina, las autoridades aislaron a la conductora de TV aludiendo que, de ser llevada al patio con las demás internas podría ser víctima de algún atentado contra su vida. Medina suma hoy cinco días de encarcelamiento.
Inmediatamente después de conocido su encarcelamiento muchos seguidores se acercaron al penal de Santa Mónica en muestra de solidaridad exigiendo su liberación, pero, lo que más me llamó la atención fue la reacción de la Ministra de Justicia Rosario Fernández quien se mostró "preocupada por lo que al parecer, según su abogado, podría ser una sentencia irregular", al parecer la ministra también ve Magaly TV a las 9pm religiosamente. No me extrañaría que haga una jugada y saque a la conductora de la cárcel en menos de un mes, de esa forma se ganaría todo el aprecio de la gente.
Pero, ¿Es este un atentado contra la Libertad de Expresión? ¿Es un delito contra la intimidad de una persona? ¿Es acaso una cortina de humo sobre otra cortina de humo? ¿Qué poder tienen hoy los medios de comunicación?
Creo firmemente que este NO es un caso armado por el gobierno, y que más bien es una sentencia ejemplar dictada por la Jueza María Teresa Cabrera Vega contra una ciudadana más que no puede exonerarse de las leyes. Y es que Magaly si cometió un delito contra el honor- Difamación a través de medios de comunicación, delito que se castiga con penas de entre un año a cuatro (a lo que el representante de Guerrero quiere apelar dado que solo la han sentenciado por cinco meses).
La ética periodística se está convirtiendo en un papel más, y el periodista está degenerando hacia una especie de espía omnipotente que puede entrar en la vida de todos y cada uno de nosotros con el solo propósito de conocer la verdad sobre un hecho, pero quizás no nos damos cuenta que eso se llama violación de intimidad, y que todos tenemos derecho a mantener nuestra vida en privado, ajena a cualquier polémica.
Por otro lado, considerar esta sentencia como una cortina de humo, en mi opinión, es producto de la paranoia que describí en mi post anterior, ¿acaso cada sentencia a un famoso, por mas delitos que este cometa, será un atentado contra la libertad de expresión? El hecho de que coincidiera lo de Magaly con los petroaudios no implica que uno sea cortina de humo de lo otro.
Yo creo que León hizo bien en desaparecer, no por que tenga pena por él, si no por que el tema está demasiado politizado, y quizás cuando se hagan las investigaciones preliminares se darán cuenta que no hubo delito de corrupción ni nada, solo una absurda conversación más. En ese momento el podrá regresar a Lima y denunciar a todos y cada uno de los medios que lo tildaron de “rata” “corrupto” y demás, que gracias al precedente de Magaly, podrán irse a la cárcel en mancha.
Saludos a todos aquellos que aun estando fuera del país siguen preocupados por las noticias del Perú, ¿Hasta Japón, Irlanda y Nueva Zelanda llega Magaly? Que genial.